Leyenda Mapuche del Diluvio – KaiKai y TrenTren

Kaikai era una serpiente dueña de las aguas, o sea dueña del mar, de los lagos y de
los ríos. Un día le provocó guerra a Trenten, gran serpiente dueña de la tierra. La serpiente del mar tenia una cabeza parecida a la del caballo y quería ahogar todas las vidas humanas y animales que había en la tierra, a través del movimiento fuerte de su cola.
los ríos. Un día le provocó guerra a Trenten, gran serpiente dueña de la tierra. La serpiente del mar tenia una cabeza parecida a la del caballo y quería ahogar todas las vidas humanas y animales que había en la tierra, a través del movimiento fuerte de su cola.
Frente a la furia que desataba Kaikai, Trentren vio la posibilidad de salvar a sus protegidos encorvándose, aumentando así la altura de los cerros, invitando a los hombres a subir más alto cada vez, a lo más alto del cerro, lo que logró con mucho esfuerzo y con la ayuda de Futa Chao. De pronto la serpiente mala hizo subir más las aguas, tan alto que Trentren subió a su vez tanto el cerro, que todos quedaron cerquita del sol, y de esa vez su piel es oscura; entonces la serpiente buena pudo desprender una roca que lanzó con tanta fuerza que aplastó a Kaikai, terminando así el diluvio universal. Y todos los hombres dieron gracias a Nguenechen naciendo una gran rogativa.

KAIKAI y TRENTREN representadas en los textiles mapuche
Las serpientes Trentren y Kaikai están representadas simbolicamente en la faja de la mujer adulta (ÑIMIN TRARIWE, ñimin: dibujo o figura, tarü: atar, we: lugar) así como el hombre mapuche en acto de oración al finalizar el diluvio y las transformaciones del LUKUTUEL (orante arrodillado)

LUKUTUEL (Esquema de la figura)
FUTA CHAO, Significa algo así como, el Creador del Universo (EL TODO – NGUENECHEN).
FUTA (Grande, Anciano) y CHAO (Padre)
Fuente: www.cuco.com.ar
La Tierra Sin Mal “Ivy Mara He’y”, es un mito de la cultura Guaraní.

Historia Tupí Guaraní
Las fuentes históricas -escritas por españoles, criollos o mestizos- y los aportes de la antropología actual, permiten que podamos asomarnos a la mentalidad de un pueblo cuya vida estaba completamente orientada hacia el mas allá. Apenas llegados a la etapa agrícola y todavía seminómades, no habían desarrollado artes ni técnicas: ni escultura, ni pintura ni arquitectura. Exceptuando los notables trabajos hechos con plumas para sus ceremonias, sus técnicas no pasaban del trenzado de canastos, una alfarería funcional y algunos tejidos. El genio de la raza estaba volcado en la lengua y en la religión.
La lengua les posibilitó expresar su capacidad para producir belleza y arte en cánticos y oraciones, mitos y leyendas. La religión penetraba la vida social y nutría todos los comportamientos: políticos culturales y hasta económicos, ya que la búsqueda de la Tierra sin Mal implicaba también búsqueda de tierras no holladas para la caza y el cultivo. En teoría, la Yvy Mara He’y no era inaccesible a los vivos. Aunque se la reconocía como morada de los antepasados, algunos privilegiados podían llegar hasta allí sin pasar por la prueba de la muerte.
Esta esperanza era la que alentaba las grandes migraciones al ser convocados por algún profeta o Karaí. El era quien recibía los mensajes de los dioses y podía “hablar extensamente en medio de todo lo que se levanta sobre la tierra”. Sus “bellas palabras”, inspiradas por “los que viven encima de nosotros”, cargadas de elocuencia, los impulsaban a seguir avanzando en las interminables marchas en busca de la Tierra sin Mal.
(…)
Lo original de la religión tupí-guaraní es identificar el concepto alma con el concepto palabra y todo lo que esto implica en cuanto a la valoración del lenguaje como medio de comunicación con lo sobrenatural y con el propio perfeccionamiento. Idea central en los textos rescatados por etnólogos y antropólogos, es demostrar que la función primordial del lenguaje formado de “bellas palabras”, es la comunicación con los dioses, “los situados encima de nosotros”. El vocablo ñe’e designa al mismo tiempo a la voz, la palabra y el alma, es decir, lo que en el hombre es divino e imperecedero. La muerte es la pérdida de la palabra. y las “bellas palabras” -ñe’e porä- son el equivalente de la sabiduría y la santidad. Es por eso que Ñamandú el Primero crea a sus tres hijos Karaí, Jakaira y Tupa y a sus mujeres:
(…)
El vocablo teko’asignifica “modo de vida” o cosmovisión guaraní. El objetivo de vida del ava, del hombre guaraní es lograr el teko mara he’y, es decir la vida sin tacha que sólo podrá llegar a su culminación en la Tierra sin Mal. La danza y el canto rituales son las formas mas importantes para lograr la purificación necesaria que precisa la vida sin tacha.
En su sistema de valores, la relación con los “otros” es abierta y acogedora en tanto no se los perciba como una amenaza hacia sus formas de vida. Los extraños pueden llegar a convertirse en tovayá, algo semejante a pariente: “No te burles de tus semejantes, míralos con sencillez, recíbelos con hospitalidad” dice un himno de los mbayá recogido por tradición oral.
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En general, la mitología tupí-guaraní no difiere mucho de la de los pueblos amazónicos: el culto al jaguar y el mito de los gemelos -el sol como héroe cultural inventor del fuego y de otros dones y la luna, su hermano menor, especie de demonio burlón- por ejemplo, son relatos muy arcaicos y están presentes en casi todas las mitologías americanas. Ruiz de Montoya es uno de los primeros en mencionar el mito del jaguar y los gemelos en La conquista espiritual, escrita en 1636:
“Tenían por muy cierta doctrina que en el cielo hay un tigre muy grande el cual, en ciertos momentos de enojo se comía la luna y el sol, que son los que llamamos eclipses. Y cuando esto sucedía, mostraban sentimiento y admiración.”
Otro rasgo de la mitología guaraní, presente en casi todas las etnias y culturas de América son ciertas características animistas presentes en los llamados “dueños” del mundo animal y vegetal y la vigencia constante de la naturaleza en los mitos y en la vida. Frente a la cosmovisión intelectual de Europa, América ofrece su propia cosmovisión donde las fuerzas de la naturaleza, juegan un rol fundamental, como sucede en casi todas las culturas pre-alfabetas.
De allí la participación activa de los animales y las plantas en todos los mitos tupí-guaraníes sobre la creación: antes de haber concebido siquiera la morada terrenal ni el firmamento, el Colibrí era quien alimentaba a Ñamandú, el dios creador en la mitología Mbyá, y entre los Pai Taviterá el Abuelo Grande Primigenio, creador de todas las cosas, se amamantaba con las flores del Jasuká. La leyenda de la creación y juicio final de los Apopokuva trae también infinitos ejemplos de la identificación entre dioses con animales y de la participación del mundo animal y vegetal en los tiempos míticos, de la cual son resabios las narraciones, fábulas y cuentos que los tienen por protagonistas.
A veces son una presencia amenazante: los murciélagos, reyes de las tinieblas, y el Tigre Azul están en constante acecho sobre el mundo creado por Nuestro Padre Grande, mientras Tupá al moverse por el cielo, truena y relampaguea. Añá cumple un papel semejante al del demonio y multitud de seres sobrenaturales pululan por la selva, como el Kurupí, que proteje a los animales, castigando al cazador que mata solo por deporte y al que corta un árbol sin necesidad.
(…)
Extracto de “El mundo tupi guarani en vísperas de la conquista” de Lucía Galvez
CDROM “Etnohistoria” editado por NAyA
CDROM “Etnohistoria” editado por NAyA
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas – Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/
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LEYENDA GUARANÍ – YPA KA´A. El guardián de la yerba mate

Nombre: Ypa Ka´a o Jhypá Kaá. Es un ave colorida, tradicional de nuestra fauna. En una de las versiones rescatadas acerca de esta leyenda guaraní, este nombre hace referencia a la frase: “opá kaá”, que traducido al español significa: se acabó la yerba. En su peculiar canto, esta ave parece repetir esta frase en idioma guaraní.
Origen: El Ypa Ka´a es un ave que se encuentra generalmente en las riberas de los cursos de agua. La leyenda hace referencia específicamente a la ribera del Río Apa.
Creencias: La creencia más habitual es que la maraña que rodea a la yerba-mate traduce la pasión que envolvió a la bella joven y al sacerdote mbyá que dan origen a la leyenda, y el Ypa Ka´a es el ave que sigue defendiendo a esa planta de la codicia humana.
Seres humanos que se transforman en aves, peces u otros tipos de animales terrestres, son personajes de cientos de leyendas paraguayas, las cuales encierran una enorme riqueza de fantasía.
En cuanto a la leyenda del Ypa Ka´a, Yhpaká o Jhypá kaá, conocido espécimen plumífero de nuestra fauna, el escritor y folklorólogo Paulo de Carvalho Neto afirma que se conocen dos versiones muy literarias sobre esta: la de Juan R. Dalquist y la de María Concepción Leyes de Chávez.
1) La primera de las versiones relata la historia de Julia, “la criatura más bella de su valle”. Ella parecía indiferente a las conquistas -relata la leyenda-, pero repentinamente, Julia quedó impresionada por un apuesto mancebo. Meditando un día sobre cómo podría ser correspondida, no advertió la presencia de una anciana que se encontraba rogando a su lado. La anciana iba ya en su décimo “Ave María”, cuando Julia despertó. La anciana le pidió que hable sobre lo que deseaba, pero insistió en vano. Entonces la vieja, que resultó ser el “hada de aquellas comarcas”, se levantó alterada y profetizó con una voz profunda: “Desde hoy, en justo castigo a tu soberbia, de tu mezquindad de alma, de la ruindad de tu corazón, de tu falaz mentira, abandonarás tus formas humanas para convertirte en ave que de un modo constante irá pregonando, por valles y collados, que se acabó la yerba”. La última frase se traduce al guaraní: opá kaá. De allí el nombre de Jhypa kaá.
“Y así fue. Y desde entonces -concluye Dalquist-, por valles y collados, se escucha, particularmente en la hora vesperal, el canto monótono y alborotado Jhypá kaá”.
2) La versión de María Concepción Leyes de Chávez, también cuenta la historia de una bella mujer: Kaá, quien vivía en la ribera del Apa, en compañia de un pájaro. Descansando un día Kaá, escuchó al pájaro tratando de avisarle que alguien la estaba observando. Ella no pudo descubrir quien era, pero al regresar a casa se cruzó con un hermoso joven. El pájaro graznó nuevamente para avisar que fue él quien la había estado mirando. Kaá no pudo dormir bien esa noche y despertó a la mañana escuchando a quel joven conversando con su padre.
El joven era un sacedote mbyá, que andaba buscando piedras preciosas. El corazón de Kaá se oprimió, ya que ella sabía que los sacerdotes mbyá no se casaban fuera de su grupo. Pero igual lo persiguió y le confesó su pasión. “Cantó y danzó para él”. El joven sacerdote vaciló ante sus principios y corrió hacia los brazos de ella, y Kaá lo tentó aún más. En medio de esa lucha íntima, él empuñó el “ita marã” que tenía en la cintura y la mató. El pájaro que acompañaba a Kaá lo embistió, reptiendo: Jhypá Kaá!. Años después, el sacerdote volvió al lugar y fue embestido nuevamente por el pájaro. En el mismo sitio descubrió una planta nueva, de un fuerte aroma y flores rojas. La masticó y luego empezó a tener visiones, le brotó sangre de la boca y, finalmente murió.
Extraido del diario LA NACIÓN (Asunción, Paraguay) (S/F).
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas – Equipo NAyA
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MAPUCHE – LA MACHI

Para los Mapuches de la hoy, Argentina y Chile, médico hechicero. Consiste en una especie de casta. En cada tribu la machi es una especie de concejero del caudillo. Dice Ramón Pardal que funda su poder en sus conocimientos de medicina y en sus relaciones con los espíritus.
Según Pardal “reunían en su persona los atributos del médico y sacerdote, sirviendo en tal carácter para las enfermedades del cuerpo y del alma”. “El MACHI -agrega- era el oráculo, el consejero de la paz o de la guerra, el que impetraba las lluvias en tiempo de sequía y el mediador entre los hombres y los demonios. Usaba vestiduras especiales, hacía vida solitaria y por temporadas se retiraba a vivir en cavernas, dedicándose a prácticas ascéticas”.
Casi siempre es de sexo femenino, siendo el MACHITUN la ceremonia tradicional en que ejerce como médica o hechicera.
Por su parte Renato Cárdenas Alvarez aporta lo siguiente:
MACHI:com.hist. Pougtén. Oficio comunitario que en Chiloé fue desempeñado por un hombre y tardíamente por mujeres. El machi ha sido el curandero local, a través de plantas medicinales y de otras técnicas heredadas ancestramente. Pero, además, ejerció el rol de chamán y animador del panteón mágico-religioso de su cultura, pues, así como hoy la ciencia busca el control de la naturaleza, así entonces la magia -cuyos secretos manejaba el machi- pretendía igual fin. Fue, además el animador principal del nguillatún. Hoy la machi no es más que una curandera o consejera, en relación a males provocados porbrujos.
[“Un ser supremo o un espíritu le revelaba a través de gestos exteriores -un sueño, u otro llamado interior- que estaba de-terminada por fuerzas sobrenaturales para ser chamán. A partir de entonces, se iniciaba un largo proceso de instrucción por parte de una machi anciana, proceso que se acentuaba a medida que se acercaba el proceso de consagración. Si bien la función cotidiana básica era la de curar enfermos, debería, a su vez, lograr los conocimientos que le permitieran descubrir al brujo o a quien causara la muerte. También debía conocer los secretos para controlar el clima, predecir hechos futuros o descubrir cosas ocultas. Y junto a esto, todo un repertorio de fórmulas, oraciones, ensalmos, conjuros, cantos, bailes y una gran destreza en el uso del cultrún o cultrunca, como se llamó en Chiloé a este tamborcillo. (R. Cárdenas et Al. Los Chono…)]
[Gusinde registró -a comienzos de este siglo- 324 plantas, usadas como purgantes, vomitivos, sudoríferos, abortivos, afrodisíacos, etc. Demuestran -agrega- un profundo conocimien-to de la anatomía, llegando a efectuar lavados intestinales con una vejiga llúa). Dowling, señala:”…tiene un conocimiento exacto del valor medicinal de cada planta y de cada substancia (pero no le interesa la composición química de la planta o de una determinada substancia, como tampoco su efecto medicinal o su acción medicinal). Todo esto involucra una acción divina en la que siempre está presente Ngenemapún durante la elección de la planta o substancia y Ngenechén durante la curación, con sus simbólicas ramas de canelo.” ]
Véase:huelli.
Véase:huelli.
Con la colaboración de Renato Cárdenas Alvarez. Reproducido con autorización del autor de “EL LIBRO DE LA MITOLOGÍA historias, leyendas y creencias mágicas obtenidas de la tradición oral”. Ed. Atelí. Chiloé, 1997.
Machis y Chamanismo
Machis y Chamanismo
El machi o fileu es el intermediario entre el pueblo mapuche y el wenu mapu o “tierra de los dioses”. A través de su mediación, las divinidades otorgan salud, bienestar, tranquilidad y abundancia al indígena. El machi está encargado principalmente de la representación divina en la lucha diaria entre el bien y el mal, cuyo campo de batalla es la tierra. Es así como está dotado de facultades adivinatorias, terapéuticas y rituales.
De acuerdo a los relatos de cronistas y viajeros, en tiempos pasados ejercían estas labores solamente hombres, que estaban dotados de una duplicidad de atributos sexuales que caracterizan a las deidades. En la actualidad, sin embargo, a través de la influencia europea y cristiana, esta función es ejercida principalmente por mujeres, en las que no se encuentra la duplicidad de atributos referida. Hay una serie de señales que dan a entender a un mapuche que ha sido elegido para desempeñarse como chamán. Tiene sueños y visiones premonitorias que se relacionan con ciertos animales de color blanco, después de los cuales contrae una enfermedad “incurable”, que sólo puede aliviar por su consagración como machi.
De acuerdo a los relatos de cronistas y viajeros, en tiempos pasados ejercían estas labores solamente hombres, que estaban dotados de una duplicidad de atributos sexuales que caracterizan a las deidades. En la actualidad, sin embargo, a través de la influencia europea y cristiana, esta función es ejercida principalmente por mujeres, en las que no se encuentra la duplicidad de atributos referida. Hay una serie de señales que dan a entender a un mapuche que ha sido elegido para desempeñarse como chamán. Tiene sueños y visiones premonitorias que se relacionan con ciertos animales de color blanco, después de los cuales contrae una enfermedad “incurable”, que sólo puede aliviar por su consagración como machi.
Decidido a hacerlo, el candidato conviene con un machi de experiencia su entrenamiento, y se traslada a vivir con él en calidad de pupilo y aprendiz. Construirá una ruka (vivienda tìpica de los mapuche) y vivirá solo, iniciándose en los secretos de las plantas medicinales y en la ciencia de los complicados ritos y ceremonias de invocación, todo bajo la estrecha vigilancia de su maestro. Transcurridos algunos años de aprendizaje, se preparará para el gran día de su iniciación, en que se celebrará una solemne ceremonia, el machi-lawun, con la asistencia de afamados chamanes de la localidad que le prestarán su ayuda en el difícil trance.
Previamente, el aspirante a machi habrá mandado a fabricar o tallará él mismo el REWE, escalera ceremonial, símbolo de su estado y que representa el poder de comunicarse con el wenu mapu. Lo mismo deberá hacer con el KULTRUN, tambor ceremonial al son del cual cantará y bailará toda su vida invocando a los dioses y antepasados en beneficio de su pueblo.
Enterrado el rewe al oriente de su casa, sobre antiguas monedas de plata, todos los machi que asistan a la ceremonia cantarán al wuñelfe o lucero del alba para que concurran en ayuda del iniciado los pillanes de Oriente, las Antiguas Machis y Guerreros, el Anciano Rey y la Anciana Reina, el Joven y la Muchacha, los antiguos y poderosos caciques y, sobre todo, la Luna y las Estrellas. Se decorará el rewe con ramas de los árboles sagrados y a cada lado de éste se clavarán los emblemas o banderas que el machi ha elegido como sus estandartes. Estos, que llevan sólo colores blanco y azul, o celeste, consisten en símbolos astrales, representaciones de lunas y estrellas. Los asistentes prepararán también el cuerpo del iniciado mediante un complicado rito que tiende a dejarlo inmune contra las fuerzas del mal.
La ceremonia culmina con el baile y el canto del iniciado, que asciende por primera vez los peldaños sagrados del rewe, al son del kultrun que toca con su mano derecha, ataviada de cascabeles. El clímax llega en el momento en que el machi cae en trance, se mueve en agitadas convulsiones que tratan de calmar sus asistentes y comienza a transmitir los mensajes de los dioses, que son repetidos por el machidungun o intérprete.
En el uso de este poder de comunicación con los seres celestiales, el flamante machi expulsará a los malos espíritus que causan daño a los hombres y administrará medicinas en el machitun. En el NGUILLATUN, o rogativa de la comunidad mapuche en que se solicita a las deidades la fertilidad de los campos, la reproducción de los animales y el bienestar de la colectividad, el chamán elevará su mirada hacia el oriente y, entre los sones acompasados de su kultrun cantará:
“Te rogamos que llueva para que produzcan las siembras, para que tengamos animales, ‘Que llueva’, diga usted Hombre Grande, cabeza de oro y usted Mujer Grande, rogamos a las dos grandes y antiguas personas…”
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas – Equipo NAyA
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Los mocovíes y la constelación de “La Caza del Avestruz”
Para el pueblo mocoví, del Gran Chaco, cuyo idioma es suma-mente parecido al toba, varias son las historias, y difícil de dis-cernir cuál la originaria. Cuentan que encontraron una vez un avestruz y los perros lo persiguieron. Subió el avestruz al cielo y allí se quedó, siendo éste, el Saco de Carbón.
A esa historia, se agrega esta otra versión: En el cielo hay un casal de avestruces, el macho va adelante, la hembra sigue al esposo. Cuando es su época, se juntan y ponen su nido cuando viene el buen tiempo (junio-julio en el Chaco se juntan para poner los huevos). De este nido, salen muchos pichones que son criados por los padres. Cuando llega la primavera, los pichones bajan a la tierra para comer las flores, y para que las gentes tengan con que alimentarse.
Otra de las formas de ésta constelación que contiene a la Cruz, según los mocovíes, es la siguiente: Al Crucero llaman Amanic, esto significa, avestruz. Cuentan que corriendo un mocoví a un avestruz hasta el horizonte, el avestruz trepó por el cielo donde quedó formando su figura con las estrellas, y que de ésta conformación, se forma el Crucero (Cruz). Según parece aquí, la Cruz del Sur con el Saco de Carbón que es el cuerpo, correspondería al avestruz, Alfa Centauri al indio que lo perseguía, y para otra historia, Beta Centauri, el perro que acompañaba al indio cazador.
Y aquí cerramos las historias mocovíes, con ésta: “En tiempos remotos, en que el Dios había creado el mundo tal como existe, al poblar la tierra de seres vivientes había colocado a dos animales, el Avestruz y el Perro en medio de un rincón espléndido de la tierra, donde disponía cada uno de cuanto pudiera necesitar: campos, pastos, ríos, granos, alimentos, etc. y así vivir todos en paz. Pero un día, hubo discordia entre ambos, y como el Avestruz le aplicó una fuerte patada al Perro, éste, muy enojado lo persiguió para darle caza, de este modo, corrieron de un lado hacia otro por toda la superficie de la tierra. Y cuando el avestruz vio un inmenso árbol que llegaba al infinito se subió en él, creyendo salvarse de su perseguidor, pero el Perro que olfateando llegó al pie del árbol, trepó por él y siguió a su per-seguido. Viendo el Dios de ellos tanta persistencia en vengar sus faltas, decidió castigarlos, convirtiéndolos en estrellas, y es así como aún se ve al Avestruz perseguido por un Perro.
Leyenda Chonke: Los inventos de Elal

Dicen los tehuelches que la Patagonia era solo hielo y nieve cuando el cisne la cruzó, volando por primera vez. Venía desde más allá del mar, de la isla divina donde Kóoch había creado la vida y donde había nacido Elal, a quién cargó en su blanco lomo para depositarlo sobre la cumbre del cerro Chaltén (ubicado en la zona cordillerana de Santa Cruz, conocido hoy como el cerro Fitz Roy).
Dicen también que detrás del cisne volaron el resto de los pája-ros, que los peces los siguieron por el agua y que los animales terrestres cruzaron el océano a bordo de unos y de otros. Así la nueva tierra se pobló de guanacos, de liebres y de zorros; los patos y los flamencos ocuparon las lagunas y surcaron por pri-mera vez el desnudo cielo patagónico los chingolos, los chorlos y los cóndores. Por eso Elal no estuvo solo en el Chaltén; los pájaros le trajeron alimentos y lo cobijaron entre sus plumas suaves. Durante tres días y tres noches permaneció en la cum-bre, contemplando el desierto helado que su estirpe de héroe transformaría para siempre.
Cuando Elal comenzó a bajar por la ladera de la montaña le salieHron al encuentro Kókeshke y Shie, el frío y la nieve. Los dos her-manos que hasta entonces dominaban la Patagónia lo atacaron furiosos, ayudados por el hielo y por Máip, el viento asesino. Pero Elal ahuyentó a todos golpeando entre sí dos piedras que se agachó a recoger, y ese fue su primer invento: el fuego. Cuentan que Elal siempre fue sabio, que desde muy chiquito supo cazar animales con el arco y la flecha que el mismo había inventado. Que ahuyentó al mar con sus flechazos para agrandar la tierra, que creó las estaciones, amansó las fieras y ordenó la vida. Y que un día modelando estatuitas de barro, creó los hombres y las mujeres: los tehuelches.
A ellos los Chónek les confió los secretos de la caza; les enseñó a diferenciar las huellas de los animales, a seguirles el rastro y a ponerles el señuelo; a fabricar las armas y a encender el fuego. También a fabricar abrigados quillangos, a preparar el cuero para los toldos, hasta dejarlo liso e impermeable… y tantas, tantas otras cosas que tan solo el sabía.
Cuentan que hasta la luna y el sol están donde están por obra de Elal, que los hechó de la tierra porque no querían darle a su hija por esposa. Que el mar crece con la luna nueva porque la muchacha, abandonada por el héroe en el océano, quiere acer carse al cielo, desde donde su madre la llama. También que si no fuera porque una vez, hace muchísimo tiempo, cuando
hombres y animales eran la misma cosa, Elal, castigó una pareja de lobos de mar, no existirían el deseo ni la muerte. Finalmente Elal, el sabio, protector de los Tehuelches, dio por terminados sus trabajos.
hombres y animales eran la misma cosa, Elal, castigó una pareja de lobos de mar, no existirían el deseo ni la muerte. Finalmente Elal, el sabio, protector de los Tehuelches, dio por terminados sus trabajos.
Dicen que un día poco antes del amanecer, reunió a los chónek para despedirse de ellos y darles las últimas instrucciones. Les anunció que se iba, pidió que no le rindieran honores, pero que si transmitieran sus enseñanzas a sus hijos, y éstos a los suyos, y aquellos a los propios, para que nunca murieran los secretos de los Tehuelches. Y cuando el sol ya se asomaba en el horizonte Elal llamó al cisne, su viejo compañero. Se subió a su lomo y le indicó con un gesto el este ardiente. Entonces el cisne se ale-jó del acantilado, corrió un trecho y levantó vuelo por encima del mar. Inclinándose sobre el ave que lo llevaba, y acariciando su cuello, Elal le pidió que le avisara cuando estuviera cansa-do. Cuando el cisne se quejaba, Elal disparaba una flecha hacia abajo y con cada flechazo surgía en el agua una isla donde era posible posarse a descansar. Dicen que varias islas se distinguen todavía desde la costa patagónica y que en alguna de ella muy lejos, donde ningún hombre vivo puede llegar, vive Elal. Sentado frente a hogueras que nunca se extinguen, escucha las historias que le cuentan los tehuelches que resucitados llegan cada tanto para quedarse con él, guiados por el magnánimo Wendéunk (espíritu tutelar que lleva la cuenta de las acciones de los tehuelches y los conduce, después de muertos, al encuentro de Elal).
Enlace de Leyendes Indígenas
En el siguiente enlace se encuentra información general sobre leyendas:
http://www.cuco.com.ar/argentina.htm
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